Queremos despertar en los ciudadanos su responsabilidad ciudadana, su ética, su humanismo, independientemente de sus tendencias políticas tradicionales.
Queremos explicar que un voto para intentar luchar contra la pobreza es importante, y que los resultados de las políticas locales tienen implicaciones globales. En sintonía con el concepto de justicia global, actuaremos localmente en las decisiones de gobierno.
Sabemos que el fin de la pobreza es un objetivo que necesita un compromiso serio y a largo plazo. Pero no es una utopía. El desarrollo económico de los países del Sur es posible, y nos proporcionará una fuente de riqueza, de estabilidad y de Paz.
La democracia es el principio de la solución.