Otra visión del Arca de Zoé

Se han escrito numerosos artículos sobre la tripulación, sobre el comandante Agustín Rey, sobre los miembros de la ONG francesa, sobre Sarkozy, y cómo no, sobre el rifirafe que últimamente vienen protagonizando los dos partidos tradicionales sobre casi cualquier cosa, centrado esta vez en el ejercicio diplomático.

Sobre todos ellos hemos visto numerosos artículos. Pero sobre los auténticos protagonistas, sobre los 103 niños, casi nada. Nadie, o casi nadie, sabe que en el Chad acaban de llegar a un alto el fuego, el enésimo, después de una guerra a la africana. Que el 60% de las mujeres del Chad son analfabetas. O que en el Chad fallecen enfermos el 23% de los niños antes de cumplir los 5 años. Casi uno de cada cuatro.

Yo soy el tercero de cuatro hermanos. No quiero imaginar lo que habría sido mi familia si uno de nosotros hubiera muerto antes de los 5 años. Ese dolor habría perdurado para siempre en nuestra memoria. Y si estamos dispuestos a aceptar, sinceramente, que todos los seres humanos somos de verdad iguales, deberíamos pensar que el dolor de esa madre chadiana analfabeta por la muerte de su hijo es igual de intenso que el que pudieran sentir nuestras propias madres. Si no pensamos eso porque “ellos están acostumbrados y les duele menos” o porque “la vida se toma de otra manera en esos países”, corremos el peligro de valorar más unas vidas que otras, y a la postre, corremos el peligro de pensar que los seres humanos no somos de verdad iguales.

La igualdad, esta igualdad, es un concepto tan limpio, tan claro, que será adoptado sin limitaciones tarde o temprano por nuestras sociedades. Es cuestión de tiempo. Y nuestros nietos algún día nos preguntarán asombrados cómo nuestros gobiernos permitían semejante pérdida de valor humano. Y nos veremos obligados a responder qué hicimos nosotros para evitarlo.

Antonio Sieira

Una respuesta to “Otra visión del Arca de Zoé”

  1. jose antonio gómez izaguirre Says:

    Hola Antonio,
    me llamo casi igual que tú, pero tenemos bastantes más cosas en común que eso, según leo en este blog, y en el programa de PUM+J que me he bajado a mi ordenador para leerlo con más calma.
    me conmueve vuestra iniciativa de crear este grupo o partido.
    Yo tengo 40 años (glup!!) y vivo en Santander. tengo 3 hijos y la verdad es que absorben todo nuestro tiempo “libre”. pero admiro que parte de ese tiempo libre vuestro lo ofrezcais aqui.
    Yo tb pienso que acabar con la miseria (creo que es el término justo) es posible con voluntad política.
    Hoy es domingo 9 de marzo. Llueve en Santander, y lo que iba a ser un voto en blanco se ha convertido en un voto para PUM+J
    Un abrazo y gracias por vuestra dedicación.
    Por cierto, entre nuestras cosas en común veo que hemos estudiado la misma carrera de caminos. :)

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