Entrevista a Antonio Sieira, Presidente de Por Un Mundo Más Justo
Con el tema de la semana: “Banderas”.
Que las banderas crean problemas no es ninguna novedad. En su nombre, o bajo su suave ondear al viento, han sido testigos de guerras y paces, de pasiones desatadas por amor y por odio. Estos símbolos, que no tienen la dureza de un escudo, o el halito inspirador de los himnos, han sabido ganarse un primer puesto entre los ciudadanos con su blando y aparentemente inocente juego de colores y formas. La bandera de España, después de la dictadura franquista, perdió su adjetivo depredador borrando al águila que levantaba firme la cabeza entre el rojo y el amarillo. Y lo hizo para que cualquiera pudiera izarla sin vergüenza. También, con el llegar de la democracia, las banderas autonómicas de nuestro país pudieron ondear con energía. A pesar de todo, el apego a estos emblemas sigue provocando conflictos en España, y en las últimas semanas hemos podido oír y desoír todo lo que nuestros principales líderes tenían que decir respecto a ellos.
P.- El presidente del partido Por Un Mundo Más Justo, Don Antonio Sieira, que también levanta su propia bandera, la de los más pobres, ¿cómo entiende esta España a banderazos de la que hemos sido testigos en el último mes?
R.- “Bien, existe una realidad jurídica y unas leyes que hay que cumplir, pero también, desde el punto de vista funcional, está la posibilidad de que esas leyes no representen el sentir de la mayoría. Y con esto quiero decir que nosotros no queremos entrar en la disputa de los partidos tradicionales a este respecto. No queremos entrar en si está bien o mal, o si representa o no lo que unos ciudadanos piensan porque, además, entendemos que se está utilizando el debate con fines electoralistas. No se está yendo al fondo de la cuestión.”
P.- Y… ¿Cuál es ese fondo?
R.- “Lo importante de las banderas es que son símbolos que hacen avanzar a los pueblos entorno a un objetivo común. En el mundo globalizado de hoy, el debate sobre las banderas en España tiene un valor relativo. En el mundo, y también en las ciudades de nuestro país, y Madrid es un ejemplo claro, y Barcelona otro, tenemos una mezcla de culturas y de distintas maneras de ver la vida impresionante, y yo creo que ésa es la sociedad del siglo XXI. Nuestra sociedad va a estar representada por una bandera multicultural que respete todas las ideologías y que respete todas las sensibilidades. Y nuestra bandera, en definitiva y a futuro, creemos que tiene que ser la bandera del mundo. Esta es la razón por la que en nuestro partido creemos que tenemos el deber de resolver los problemas de otros países, antes incluso que los de nuestro propio país. Porque son problemas más grandes. El hambre, que afecta a millones de personas en el mundo, es el problema más grande al que nos enfrentamos. Los miembros del PUM+Jconsideramos que nuestra misión es a largo plazo y de vocación global, y que no está regida por una visión miope y corto-placista. Algunos de los problemas más graves a los que se enfrenta nuestra sociedad son la inmigración, el medio ambiente y el terrorismo,y hay que atajarlos desde la raíz. Y para nosotros la raíz está en la pobreza, el principal problema a erradicar”.
P.- ¿Qué papel deben jugar los símbolos en una sociedad?
R.- “Cada tres segundos muere un niño de hambre en el mundo, y eso es una pérdida de capital humano que no nos debemos permitir. No solamente porque esto sea un drama humano, sino porque nos estamos perdiendo lo que toda esta gente tiene que decir. África no cuenta no sólo porque no la ayudamos, es que no cuenta para nada. Y lo que esta gente abandera y podría aportar a nuestra bandera se va a perder en nuestro mundo globalizado. Los ciudadanos de a pie no tienen capacidad para individualmente resolver este problema. Las reformas estructurales que necesita el mundo se tienen que hacer desde la política. Las ONG o diferentes asociaciones pueden aportar su grano de arena, pero no está en ellas la solución al problema. Está en la política, y por eso es necesaria la acción política. Y los símbolos de nuestra sociedad tendrían que representar este objetivo para que avancemos hacia su consecución.
P.- ¿Qué hay que cambiar en las instituciones para que sus símbolos representen realmente a los intereses del mundo?
R.- Nosotros proponemos en nuestro programa electoral la reforma profunda de muchas instituciones, incluso su eliminación. En concreto, no creemos que esté bien que los principales vendedores de armas del mundo, los países que más las exportan, sean los que están en el Consejo de Seguridad de la ONU, o que tengan derecho de veto. Hay determinados sin sentidos en las organizaciones internacionales y ése es uno de ellos. Otro es el tremendo poder que tiene EEUU en el Banco Mundial o en el Fondo Monetario Internacional, o el mal funcionamiento de la OMC. Y creemos que todos los países se deberían someter a un orden jurídico internacional común independientemente de su renta. Y eso hoy en día no ocurre. Hay países que no cumplen unas reglas básicas o que las cumplen dentro de sus propias fronteras, pero que cuando están fuera de ellas las pasan por alto. Habría que legislar en cuestión de multinacionales también para que funcionara un nuevo orden de mayor respeto entre culturas y pueblos.
P.- Y usted, al margen del partido, ¿bajo que símbolos o bajo que banderas se siente más cómodo?
R.- Con los de la infancia. La capacidad de sorpresa de los niños, el pensamiento abierto y sin fronteras que tienen, hacia los demás y hacia sus propias capacidades. Pensar que realmente somos capaces de hacer cosas, que somos capaces de hacerlo todo. Yo creo que si nos unimos podemos cambiar muchísimo.
Noviembre 3rd, 2007 at 6:17 am
Las banderas, los himnos, los símbolos todos, en cuanto signos represen-tativos de cualquier sociedad, lo son, ante todo, de las PERSONAS que la componen.
La historia ha complicado esta verdad tan simple, hasta el punto de que esos símbolos se nos han convertido, en gran medida, en abstracciones que representan toda una parafernalia de intereses de grupo y de sistemas ideológicos particularistas, cubiertos bajo capas espesas de sentimientos sin verdadero contenido humano y real.
Ahora nos toca a nosotros depurar su profundo significado, y recobrar su sentido primigenio, que reside en las personas que integran la sociedad, no en los esquemas abstractos. Y así, aunque podemos usarlos para enfrentar a unas personas contra otras, si en verdad nos preciamos de ser una especie dotada de inteligencia, nos serviremos de ellos a favor de los valores emancipadores de las personas, aquéllos que nos conducen, a todos, a una vida cada vez mas plenamente ética, digna y humana.
Noviembre 5th, 2007 at 4:57 am
Las banderas, como cualquier otro símbolo, deben tener su importancia mientras no provoquen enfrentamientos y por supuesto guerras.
Un país en el que todas sus banderas ondeen de manera legal no es más justo que otro en el que se incumpla esta ley. No debería importarnos tanto que una u otra bandera presidan un edificio institucional, sino el hecho de que valores como la igualdad y la justicia, que se supone forman parte de dicha bandera, sean una realidad en el país, comunidad o ciudad a la que representen.